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| Foto Angel Colmenares / liderendeportes.com |
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Bajo rigurosas medidas de seguridad, a cargo de un pequeño ejército de cuatro mil policías, las selecciones de fútbol de Perú y Venezuela disputarán hoy aquí un partido de las eliminatorias suramericanas del Mundial de Brasil 2014.
La vinotinto y la rojiblanca se enfrentarán en el Estadio Nacional, con la primera dispuesta a ratificar el alto nivel que exhibe en la fase eliminatoria, y la segunda empeñada en una victoria que alivie su grave situación: último lugar en la tabla de posiciones.
Mientras los jugadores cuentan las horas para el cotejo, el escenario está virtualmente tomado por la policía, que tiene previsto el despliegue de cuatro mil agentes, cuya misión es dar plenas garantías a la competencia deportiva.
Las medidas para lograrlo serán aplicadas por tres líneas de control de efectivos que, formados como cordones humanos, actuarán como filtros para revisar a los asistentes a fin de impedir que lleven encima objetos peligrosos.
El primer anillo de seguridad, a cinco cuadras del estadio, permitirá el paso solo a quienes tengan entradas para el partido, y las siguientes incautarán objetos contundentes, incluidas botellas de refresco o agua, aunque sean de plástico, así como artefactos punzocortantes.
Está prohibido llevar licor o haber bebido y los 40 mil aficionados serán sometidos por la policía a exámenes de alcoholemia. Quien haya bebido no podrá ingresar.
Tampoco se permite llevar banderas, carteles, instrumentos musicales o de ruido y nadie podrá ingresar con el rostro pintado o encapuchado.
Por si fuera poco, habrá controles de identidad con computadoras que verificarán si hay ente los asistentes elementos requeridos por la policía o los tribunales.
Policías de civil se confundirán con el público en previsión de cualquier eventualidad y prestos a actuar contra ladrones y otros infractores.
PL