La NBA vive un momento de auge, con una generación de estrellas encabezadas por LeBron James y Kevin Durant, que además se miden en la final de este año. Mientras, el béisbol cayó en el descrédito por los escándalos de dopaje y su popularidad ha caído provocando un cambio en las preferencias de la afición estadounidense. El fútbol americano sigue intocable en la cima, pero el baloncesto se afianza como segundo. Tras estar siempre por detrás en las audiencias (excepto en pleno boom Jordan) el año pasado la final ya se vio, por muy poco, más que las World Series de béisbol: 10,2 puntos de cuota contra 10.
Este año, los playoffs de la NBA han ido superando casi todos su récords del Siglo XXI y Forbes estima que la audiencia media de la final subirá hasta cerca de los 12 puntos (más de 20 millones de espectadores por partido en EE UU). Esas cifras no las alcanza el béisbol desde 2004... ni la NBA desde 2001 cuando los Lakers ganaron a los Sixers. Hace cinco años (2007) la final entre San Antonio y Cleveland logró sólo 6,2 puntos.
Con información de As