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| Foto Infobae |
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(P24/Infobae).- El conductor sentía que la máquina no le respondía. Al empezar a subir una pendiente demasiado pronunciada, perdía potencia y le costaba mucho superarla. Cuando era necesario acelerar para sobrepasar a otro vehículo, no lo hacía con la facilidad habitual. Ocurrió en Río Verde, Brasil.
Así pasaron varias horas hasta que la preocupación lo obligó a detenerse. Resulta imposible transmitir el asombro que lo invadió al abrir el capó. ¿Cómo explicar la presencia de esa cabecita felpuda que apenas alcanzaba a asomarse por fuera del tubo de aire del motor? El resto de su cuerpo, salvo una pata que había logrado sacar, estaba aprisionado en el caño.
En ese momento, no tuvo dudas de que el gato estaba muerto. Pero como quería solucionar el problema, se dirigió al taller mecánico más cercano. Superada la sorpresa inicial, los técnicos intentaron destapar el tubo tomando al animal tirando de la cabeza.
Fue entonces cuando se dieron cuenta de que estaba vivo. Eso obligó a cambiar la estrategia, para no lastimarlo. Por eso, en no más de cinco minutos extrajeron el caño completo.
Se trata de un gato macho de sólo dos meses. Tuvo que recibir una cirugía intestinal, pero se recuperó rápidamente. Ahora espera que lo adopten en un refugio para animales.