 |
| Foto AP |
|
Cuando mañana lunes emprenda su épico viaje final, al despegar desde el Centro Espacial Kennedy en Florida para ir por aire y por tierra a su nuevo hogar en el Centro de Ciencias de California en Los Angeles, es posible que muchos entusiastas de los transbordadores afirmen que el Endeavour está realizando el viaje más memorable de su historia.
El viernes, el quinto y último transbordador espacial que fue construido, fue colocado sobre una aeronave 747 Shuttle Carrier Aircraft, modificada por la agencia espacial estadounidense NASA, para preparar su viaje final luego una carrera que se inició en 1992. Su retiro significará también el retiro permanente del último vestigio del programa de transbordadores, que duró tres décadas.
El lunes el Endeavour y su 747 se elevarán al cielo. Durante los cuatro últimos días en el aire, la aeronave realizará sobrevuelos a baja altura sobre Estados Unidos, pasando a apenas 500 metros sobre gran cantidad de localidades.
El Endeavour, bautizado según el barco que comandó el capitán James Cook en su primer viaje de exploración del mundo, fue construido para reemplazar al Challenger, que explotó 73 segundos después de su lanzamiento en 1986. La nave ha recorrido casi 200 millones de millas y pasó 299 días en el espacio.
Pero este viaje no terminará cuando el Endeavour llegue al Aeropuerto Internacional de Los Angeles. Los 26 metros que miden las alas y sus casi 20 metros de altura lo hacen demasiado grande para pasar por los puentes de las autopistas. Además, el transbordador, de 77 toneladas, es demasiado pesado como para ser transportado por un helicóptero.
Por este motivo, deberá viajar en un camión especial a través de una ruta de 20 kilómetros por el sur de Los Angeles e Inglewood. Equipos de trabajo estuvieron derribando 400 árboles de las rutas para hacer lugar para la enorme nave. El Centro de Ciencias de California dijo que plantará el doble de árboles de los que fueron derribados.
Con información de DPA