El presidente egipcio condenó la violencia y llamó a realizar protestas pacíficas
 |
| Foto Télam |
|
El presidente egipcio, Mohamed Mursi, manifestó hoy su apoyo a las protestas pacíficas por la película norteamericana sobre Mahoma, pero condenó los ataques de musulmanes contra personas o embajadas, informa Télam.
En un intento por apaciguar los ánimos mientras continúan los disturbios en las puertas de la sede diplomática de Estados Unidos en El Cairo, el mandatario consignó que "el pueblo egipcio es un pueblo civilizado y que rechaza semejante actuación fuera de la ley".
Durante una visita a la Comisión Europea, en Bruselas, Mursi sostuvo que "deberíamos proteger a todos los visitantes, turistas y representaciones diplomáticas".
"Aseguramos al presidente (Barack) Obama que no permitiremos ese tipo de actos en nuestro país contra las embajadas", afirmó el mandatario, en referencia al ataque del martes contra el consulado de EE.UU. en la ciudad libia de Bengazi que provocó la muerte de cuatro norteamericanos, entre ellos el embajador Chris Stevens.
Según consignó la agencia de noticias DPA, Mursi prometió también que su país cooperaría con la Unión Europea y Estados Unidos "para que ese tipo de acontecimientos no vuelvan a repetirse".
Mientras tanto, en El Cairo, cientos de manifestantes volvieron a congregarse en las últimas horas ante la embajada estadounidense para protestar contra al película que difama al profeta Mahoma.
El film fue realizado por un estadounidense-israelí que vive en Estados Unidos y muestra al profeta Mahoma como un niño de padres inciertos, bufón, mujeriego, homosexual, abusador de menores y ladrón codicioso y sediento de sangre, según consignó la cadena de noticias BBC en su sitio web.
Sam Bacile, autor del film cuyos fragmentos pueden verse por Internet a través de You Tube, declaró al diario The Wall Street Journal que "el Islam es un cáncer".
Las protestas para repudiar la película desembocaron en enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. Según la cadena CNN, los manifestantes arrojaron piedras y los agentes lanzaron gases lacrimógenos y disparos de advertencia.